Cada vez compartimos más información personal en Internet: al registrarnos en redes sociales, comprar online, descargar aplicaciones o simplemente aceptar cookies en una web. Pero muchas veces no somos conscientes de que esos datos pueden acabar en manos de ciberdelincuentes.
La gran pregunta es: si nosotros no les entregamos directamente nuestra información, ¿cómo la consiguen? La respuesta es más compleja de lo que parece. Existen varias vías habituales que los delincuentes utilizan para obtener datos personales.
1. Filtraciones y brechas de seguridad
Una de las fuentes más comunes son las brechas de seguridad en empresas y servicios online.
Cuando una plataforma sufre un ciberataque o una mala configuración de seguridad, sus bases de datos pueden quedar expuestas. En ellas se almacenan datos como:
- Correos electrónicos.
- Contraseñas.
- Números de teléfono.
- Direcciones.
- Datos bancarios.
Aunque el usuario no haya hecho nada mal, si un servicio donde está registrado es vulnerado, su información puede terminar en manos de terceros. Además, si se reutilizan contraseñas en varios servicios, el riesgo aumenta considerablemente.
2. Ingeniería social: el engaño al usuario
Otra técnica muy utilizada es la ingeniería social, donde el objetivo no es hackear sistemas, sino engañar a las personas.
A través de correos electrónicos falsos (phishing), mensajes SMS (smishing) o llamadas (vishing), los ciberdelincuentes intentan que la propia víctima entregue sus datos. Suelen usar tácticas como:
- Urgencia (“tu cuenta será bloqueada”)
- Miedo (“hay un cargo sospechoso”)
- Suplantación de empresas o bancos
En estos casos, no roban la información: consiguen que el usuario la entregue voluntariamente.
3. Malware: el robo silencioso
El malware es otro método habitual. Se trata de software malicioso que se instala en dispositivos sin que el usuario lo note, por ejemplo:
- Al descargar programas de fuentes no oficiales.
- Al abrir archivos adjuntos sospechosos.
- Al instalar extensiones inseguras en el navegador.
Este tipo de programas puede robar contraseñas, datos bancarios o información almacenada en el dispositivo, actuando de forma silenciosa.
4. La huella digital que dejamos en Internet
No todos los datos se obtienen mediante ataques. Gran parte proviene de nuestra propia actividad online.
Publicaciones en redes sociales, fotos, comentarios o incluso ubicaciones pueden revelar información sensible como:
- Rutinas diarias.
- Viajes.
- Dirección aproximada.
- Datos personales visibles.
Los ciberdelincuentes pueden usar esta información para construir perfiles detallados y realizar ataques más creíbles y personalizados.
5. Compra y venta de datos en el mercado negro
Una vez obtenidos, los datos no siempre se utilizan directamente. Muchas veces se venden en el mercado negro digital, donde se comercia con:
- Bases de datos filtradas.
- Credenciales de acceso.
- Documentos personales.
- Información financiera.
Esto convierte los datos personales en un negocio muy lucrativo para los ciberdelincuentes.
Los ciberdelincuentes obtienen nuestros datos por múltiples vías: fallos de seguridad, engaños, malware o incluso a través de la información que nosotros mismos publicamos.
Podemos reducir el riesgo con buenas prácticas:
- Usar contraseñas seguras y diferentes.
- Activar la autenticación en dos pasos.
- Desconfiar de enlaces y mensajes sospechosos.
- Revisar la privacidad en redes sociales.
- Mantener dispositivos y aplicaciones actualizados.
La ciberseguridad no depende solo de la tecnología, sino también de nuestros hábitos digitales.
En Forlopd velamos por el correcto cumplimiento normativo, así como ayudamos a empresas, entidades y profesionales a adaptar sus procesos a las normas ISO27001 o el Esquema Nacional de Seguridad. Ambas medidas ayudan a proteger negocios frente a vulnerabilidades o exposición de datos sensibles. Puedes solicitarnos más información a través de nuestra sección de contacto y nuestros especialistas te guiarán en el proceso para poder obtener la certificación.