Más allá de llamadas o mensajes, los móviles nos acompañan en cada paso: nos guían cuando viajamos, nos informan del clima local, nos permiten compartir momentos en redes sociales y nos conectan con servicios personalizados. En el corazón de muchas de estas funciones está la geolocalización, una tecnología que, si bien aporta enormes ventajas, plantea importantes retos en materia de privacidad de datos y protección de la información personal.
Este artículo explora con detalle qué es la geolocalización, cómo influye en nuestra privacidad, los riesgos asociados y las mejores prácticas para proteger nuestros datos sin renunciar a la funcionalidad que ofrece. La intención es ofrecer una visión clara, útil y estratégica, especialmente para quienes gestionan políticas de privacidad o desean mejorar su comprensión del tema dentro de su organización o vida digital.
¿Qué es la geolocalización y por qué es esencial?
La geolocalización es la capacidad de determinar la ubicación física de un dispositivo en el espacio. Esta información se obtiene mediante diversas tecnologías: el sistema de posicionamiento global (GPS), las redes Wi‑Fi cercanas, las antenas de telefonía móvil e incluso direcciones IP. En conjunto, permiten estimar con precisión o aproximación dónde se encuentra un dispositivo en un momento dado.
Esta función es la base de servicios que ya damos por supuestos: aplicaciones de mapas que nos muestran rutas, alertas meteorológicas en tiempo real para nuestra área, recomendaciones de comercios y restaurantes cercanos, sistemas de asistencia en carretera, aplicaciones de transporte o incluso controles biométricos de seguridad bancarios que verifican que un pago se realizó desde un lugar habitual.
La geolocalización ha mejorado la eficiencia de innumerables procesos logísticos, desde rastrear un paquete hasta gestionar flotas de vehículos. En el ámbito social, permite conectar personas según su proximidad y compartir experiencias en tiempo real. Pero como veremos, todo esto conlleva una serie de implicaciones que requieren atención y gestión responsable por parte de quienes desarrollan o utilizan estas tecnologías.
Geolocalización y privacidad
Aunque la geolocalización aporta utilidades evidentes, también implica la captura constante de información personal sobre nuestros desplazamientos y comportamientos. Estos datos pueden usarse para construir un perfil detallado del usuario: dónde vive, dónde trabaja, cuáles son sus hábitos de ocio y qué lugares visita con mayor frecuencia.
Este perfil, en manos de terceros, puede dar lugar a usos no deseados, como publicidad extremadamente segmentada que cruza datos de ubicación con otros comportamientos, o incluso su exposición a actores malintencionados que podrían monitorizar los movimientos de una persona sin su consentimiento claro.
Los riesgos no se limitan a patrones de comportamiento visibles: en combinación con otros datos personales, la geolocalización puede facilitar técnicas sofisticadas como la ingeniería social, en las que un ciberdelincuente crea escenarios convincentes para engañar a una víctima. Los datos de ubicación pueden revelar rutinas, como el camino al trabajo o los lugares favoritos, que luego se explotan para atacar de forma más personalizada y efectiva.
Además, aplicaciones con permisos excesivos o prácticas de terceros que comparten datos sin transparencia pueden ocasionar situaciones en las que se pierda el control sobre quién recibe esa información y con qué propósito. Este fenómeno va más allá de simples notificaciones de “ubicación compartida”, afectando la confianza del usuario en el ecosistema móvil.
Riesgos asociados a la geolocalización
Los peligros que entraña el uso indiscriminado de la geolocalización son múltiples y variados. Algunos de los principales son:
Perfilado detallado del usuario
La combinación de datos de ubicación con otro tipo de información (consumo, interacciones en redes, uso de aplicaciones) permite la creación de perfiles que revelan aspectos íntimos del comportamiento de una persona. Este perfilado puede ser explotado comercialmente o adaptado para influir en decisiones de consumo o incluso en percepciones personales.
Divulgación no deseada de ubicación en tiempo real
Compartir nuestra ubicación en tiempo real con amigos o aplicaciones puede ser útil, pero también puede poner en riesgo nuestra seguridad física. Existen casos en redes sociales en los que personas han permitido que se comparta su localización sin comprender completamente las implicaciones, exponiéndose a situaciones de riesgo físico o violación de su privacidad básica.
Exposición a actividades fraudulentas o robo de identidad
La geolocalización puede facilitar que actores maliciosos junten perfiles de movimiento con otros detalles personales para perpetrar fraudes, desde suplantación de identidad hasta accesos no autorizados a servicios online, basados en patrones previsibles de ubicación.
Impacto en la autonomía y control del usuario
Cuando apps o tecnologías recolectan más datos de los necesarios o los comparten con terceros sin claridad, el usuario pierde control sobre su propia información. Esto puede conllevar desde experiencias molestas (publicidad invasiva) hasta vulneraciones de derechos fundamentales relacionados con la protección de datos.
¿Cómo gestionar y limitar la geolocalización en dispositivos?
Afortunadamente, los dispositivos móviles modernos ofrecen opciones integradas para gestionar de forma precisa cómo y cuándo una aplicación puede acceder a la geolocalización. Estas medidas son fundamentales no solo para proteger la privacidad, sino también para reforzar la confianza del usuario en los servicios digitales.
Configuración de permisos de ubicación
Tanto en sistemas iOS como Android, los usuarios pueden decidir si permiten que una aplicación acceda a la ubicación siempre, solo mientras se está usando la app, o nunca. Esta granularidad es vital para evitar usos excesivos o constantes de ubicación sin necesidad.
Además, es posible desactivar la ubicación exacta, permitiendo solo aproximaciones amplias que ofrecen una zona general en lugar de coordenadas precisas. Esto es útil, por ejemplo, para aplicaciones que no requieren una localización exacta para funcionar de manera adecuada.
Desactivar la geolocalización completamente
Si no necesitas servicios basados en ubicación, puedes optar por desactivar completamente las funciones de geolocalización desde los ajustes del dispositivo. Esto limita la obtención de datos tanto por el sistema como por las aplicaciones instaladas, aunque puede afectar la funcionalidad de algunas apps.
Uso de extensiones o configuraciones en ordenadores
En el caso de ordenadores o navegadores web, es posible limitar la geolocalización mediante extensiones que bloquean solicitudes de ubicación o ajustando directamente las preferencias de privacidad del navegador o del sistema operativo.
Buenas prácticas para proteger la privacidad de la geolocalización
Más allá de configurar permisos, existen orientaciones que fortalecen significativamente la protección de datos:
- Evaluar las necesidades reales de cada app: No todas las aplicaciones requieren acceso a la ubicación para cumplir su función. Reflexionar sobre el permiso solicitado y si realmente aporta valor es una buena práctica básica.
- Revisar permisos con regularidad: Incluso apps instaladas hace tiempo pueden haber cambiado sus prácticas o servicios. Revisar periódicamente los permisos otorgados ayuda a mantener bajo control quién accede a tus datos.
- Optar por servicios que respeten la privacidad: Existen alternativas en el mercado que minimizan la captura de datos personales o que explican con claridad qué recolectan y por qué.
- Formación y concienciación: Tanto para usuarios individuales como para organizaciones, educarse sobre los riesgos y prácticas relacionadas con la geolocalización permite tomar decisiones informadas y responsables.
Proteger la ubicación de los usuarios no significa renunciar a la funcionalidad; significa gestionarla con inteligencia, transparencia y responsabilidad. Saber cómo configurar los dispositivos, evaluar permisos y aplicar buenas prácticas de privacidad son pasos esenciales para garantizar que la tecnología trabaja para nosotros, y no al revés.
Recomendaciones adicionales para proteger tus datos personales
Mantén siempre actualizado el sistema operativo y las aplicaciones de tu dispositivo para corregir vulnerabilidades que puedan comprometer tu información.
- Configura contraseñas fuertes y, cuando sea posible, activa la autenticación en dos pasos para dificultar accesos no autorizados.
- Evita conectarte a redes Wi‑Fi públicas sin protección, ya que pueden ser un vector para interceptar tu ubicación o datos personales.
- Revisa periódicamente los términos de privacidad de las aplicaciones y servicios que utilizas para entender cómo manejan tu información.
- Desactiva la sincronización automática de datos sensibles con servicios en la nube si no es estrictamente necesaria.
- Considera el uso de herramientas de cifrado y VPN para proteger la comunicación de tu dispositivo y evitar que terceros accedan a tus datos en tránsito.
En Forlopd ayudamos a empresas, profesionales y entidades a mejorar los procesos, para que cumplan con las exigencias normativas en materia de protección de datos. Puedes solicitarnos un análisis de cumplimiento sin coste a través de nuestra área de contacto.