El sector turístico se ha convertido en uno de los objetivos más atractivos para los ciberdelincuentes. Hoteles, alojamientos turísticos y empresas proveedoras de software de reservas gestionan diariamente una enorme cantidad de información personal, lo que los convierte en un objetivo especialmente vulnerable frente a los ciberataques y las brechas de seguridad.
La reciente alerta sobre el incremento de incidentes de seguridad en este ámbito vuelve a poner sobre la mesa una realidad cada vez más evidente: la ciberseguridad y la protección de datos son elementos esenciales para cualquier empresa del sector hotelero.
Durante los últimos meses se ha producido un incremento significativo de los incidentes de seguridad que afectan a establecimientos hoteleros y a empresas tecnológicas encargadas de gestionar sistemas y plataformas de reservas.
Los datos de las reservas, un objetivo muy valioso para los ciberdelincuentes
Cuando un cliente realiza una reserva hotelera proporciona una gran cantidad de información. Dependiendo del proceso de contratación y del servicio utilizado, pueden tratarse datos como el nombre y apellidos, dirección de correo electrónico, teléfono, fechas de estancia o información relacionada con el pago.
Esta información permite a los delincuentes desarrollar ataques mucho más creíbles que un simple correo electrónico fraudulento enviado de forma masiva.
El problema aparece cuando un tercero consigue acceder de manera no autorizada a los sistemas de un hotel o a una plataforma utilizada para gestionar las reservas. A partir de ese momento, los datos obtenidos pueden utilizarse para realizar campañas de phishing, suplantación de identidad o fraude económico.
Uno de los métodos detectados consiste en contactar directamente con los huéspedes utilizando canales aparentemente legítimos, como plataformas de reservas, correo electrónico o servicios de mensajería.
La estafa de los falsos problemas con el pago
El funcionamiento de esta modalidad de fraude puede resultar especialmente peligroso porque el delincuente dispone de información real sobre la reserva.
El huésped recibe un mensaje aparentemente enviado por el hotel o por la plataforma utilizada para realizar la reserva. En él se informa de un supuesto problema con el pago y se solicita al cliente que vuelva a realizar el abono.
A diferencia de otros intentos de phishing más fáciles de detectar, en este caso el mensaje puede incluir información auténtica relacionada con la estancia. El cliente puede reconocer el hotel, las fechas de su viaje o determinados datos de su reserva, lo que aumenta considerablemente la credibilidad del engaño.
Por este motivo, una brecha de seguridad no solo puede afectar a la confidencialidad de la información personal. También puede convertirse en el origen de fraudes posteriores contra los propios clientes.
Una brecha de seguridad también es un problema de protección de datos
El acceso no autorizado a información de clientes puede constituir una violación de la seguridad de los datos personales en los términos establecidos por el Reglamento General de Protección de Datos.
Las organizaciones deben disponer de procedimientos que permitan detectar, analizar y gestionar adecuadamente este tipo de incidentes.
Cuando se produce una brecha de seguridad, la empresa debe evaluar las circunstancias del incidente, los datos afectados, las posibles consecuencias y el riesgo que puede existir para los derechos y libertades de las personas.
El artículo 33 del RGPD establece, con carácter general, la obligación de notificar determinadas violaciones de seguridad a la autoridad de control. Además, el artículo 34 contempla la obligación de comunicar la brecha a las personas afectadas cuando exista un alto riesgo para sus derechos y libertades.
Esto demuestra la importancia de contar con un protocolo previamente establecido. Una organización que descubre un incidente de seguridad necesita actuar con rapidez y disponer de información suficiente para determinar qué ha ocurrido y cuáles son las medidas que deben adoptarse.
La responsabilidad no termina en el hotel: también hay que controlar a los proveedores
Uno de los aspectos más importantes de esta situación es el papel de los proveedores tecnológicos.
Los hoteles utilizan habitualmente diferentes soluciones externas para gestionar reservas, clientes, comunicaciones, pagos o sistemas internos. Esto significa que la seguridad de la información no depende únicamente de las medidas implantadas directamente por el establecimiento.
La utilización de proveedores tecnológicos exige realizar una adecuada evaluación de las garantías de seguridad ofrecidas por cada empresa.
Antes de contratar o mantener un servicio, resulta fundamental analizar cuestiones como las medidas de seguridad implementadas, los sistemas de autenticación, los controles de acceso, la gestión de vulnerabilidades, las copias de seguridad o la capacidad de respuesta ante incidentes.
También es necesario revisar correctamente la relación contractual desde el punto de vista de la protección de datos cuando el proveedor trate información personal por cuenta del hotel.
La seguridad de una organización puede verse comprometida por un tercero, por lo que la gestión de proveedores debe formar parte de cualquier estrategia eficaz de ciberseguridad y cumplimiento normativo.
La autenticación multifactor, una medida fundamental
Entre las recomendaciones para reforzar la seguridad de los sistemas se encuentra la utilización de mecanismos de autenticación reforzada.
La autenticación multifactor o de doble factor añade una capa adicional de protección frente al acceso no autorizado. Incluso si un ciberdelincuente consigue obtener una contraseña, necesitará superar un segundo mecanismo de verificación para acceder a determinados sistemas.
Esta medida resulta especialmente importante en plataformas que permiten consultar información de clientes o gestionar reservas.
Sin embargo, la autenticación multifactor no debe ser la única medida de seguridad. La protección efectiva requiere una estrategia más amplia que incluya controles técnicos y organizativos adaptados a los riesgos existentes.
¿Cómo pueden los hoteles reducir el riesgo de sufrir un ciberataque?
La prevención debe ser una prioridad para cualquier establecimiento que gestione datos personales de clientes. Algunas de las medidas que pueden contribuir a reducir los riesgos son:
- Implantar sistemas de autenticación multifactor.
- Limitar los accesos a la información únicamente a las personas que realmente los necesitan.
- Mantener actualizados los sistemas, aplicaciones y plataformas utilizadas.
- Realizar revisiones periódicas de seguridad.
- Controlar adecuadamente los accesos de empleados y proveedores.
- Establecer procedimientos para detectar y responder ante incidentes.
- Formar a los trabajadores frente al phishing y otras técnicas de ingeniería social.
- Revisar las garantías de seguridad ofrecidas por los proveedores tecnológicos.
- Mantener copias de seguridad adecuadamente protegidas.
- Disponer de un procedimiento para gestionar posibles brechas de datos personales.
La seguridad no debe entenderse como una medida puntual. Los riesgos evolucionan constantemente y las organizaciones deben revisar periódicamente sus sistemas y procedimientos.
La formación de los empleados también es una barrera de seguridad
Muchas brechas de seguridad tienen su origen en errores humanos, campañas de phishing o credenciales comprometidas.
Por este motivo, la formación de los trabajadores es una de las medidas más importantes para reducir los riesgos.
Los empleados deben saber identificar comunicaciones sospechosas, proteger adecuadamente sus credenciales y conocer el procedimiento interno para informar sobre un posible incidente.
Una respuesta rápida puede marcar una diferencia importante. Detectar un acceso no autorizado en sus primeras fases puede evitar que el incidente termine afectando a miles de clientes.
La cultura de ciberseguridad debe formar parte del funcionamiento habitual de la empresa y no limitarse exclusivamente al departamento tecnológico.
El impacto de una brecha puede ir mucho más allá de una sanción
Cuando se produce una brecha de seguridad, las consecuencias pueden ser importantes para cualquier organización.
Además de las posibles obligaciones establecidas por el RGPD, una empresa puede enfrentarse a pérdidas económicas, interrupciones en su actividad, costes de recuperación y un importante daño reputacional.
En el sector hotelero existe además un elemento especialmente sensible: la confianza del cliente.
Un huésped entrega información personal al establecimiento esperando que sus datos sean tratados de forma segura. Si posteriormente esa información es utilizada para intentar cometer una estafa, la relación de confianza puede verse seriamente afectada.
Por ello, la protección de los sistemas no debe considerarse únicamente una obligación legal. También es una inversión en la continuidad del negocio y en la reputación de la organización.
Ciberseguridad y protección de datos: una responsabilidad estratégica para el sector turístico
El aumento de los ataques dirigidos contra hoteles demuestra que los ciberdelincuentes buscan sectores que concentran grandes volúmenes de información personal y operaciones económicas.
Las reservas hoteleras contienen información especialmente valiosa para desarrollar ataques de ingeniería social y fraudes dirigidos contra los clientes.
La respuesta debe combinar medidas de ciberseguridad, protección de datos, gestión de proveedores y formación de los trabajadores.
Las organizaciones deben estar preparadas no solo para intentar evitar un incidente, sino también para responder correctamente cuando este se produce.
Disponer de protocolos adecuados, conocer las obligaciones establecidas por el RGPD y mantener medidas de seguridad actualizadas puede resultar fundamental para minimizar las consecuencias de una brecha.
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Fuente: Moncloa.com