EL CLOUD COMPUTING: Características y tipología.

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El Cloud Computing o Computación en la Nube es una herramienta que permite el acceso telemático a través de internet, bajo demanda y desde cualquier ubicación física a un conjunto de recursos informáticos completamente configurables como aplicaciones, Apps móviles, almacenamiento de datos y otros servicios.

El objetivo fundamental del Cloud Computing es que los usuarios, empresas y grandes corporaciones puedan acceder a servicios de Tecnologías de la información  (en adelante, IT) a través de la nube. De esta forma los clientes tienen a su alcance una gran variedad de recursos informáticos bajo demanda, ya sea de forma gratuita u onerosa, accediendo a una gran capacidad de procesamiento y almacenamiento de datos sin necesidad adquirir potentes equipos de computación y costosas infraestructuras que puedan ofrecer unos resultados similares. En conclusión, reduciendo en gran medida el gasto en IT dentro de las empresas.

La herramienta de Cloud Computing tiene cinco características básicas:

  • Autoservicio bajo demanda: El servicio se adapta a las necesidades del cliente, de tal forma que tiene máxima libertad para seleccionar aquellos servicios que quiera contratar desde la propia infraestructura de la nube hasta una  aplicación directamente diseñada por el prestador de servicios y que se ejecuta de forma virtual en el terminal del cliente.
  • Amplio acceso a la red: El Cloud Computing permite un acceso total a través de la red a todos los servicios contratados, desde cualquier parte del mundo y desde cualquier dispositivo que cuente con acceso a internet.
  • Conjunto de recursos compartidos. Los recursos utilizados por el prestador de servicios, tanto de software como de hardware, se comparten por todos los clientes del mismo. Esto posibilita la reducción del coste del servicio, tanto para el que lo ofrece, que ve amortizada su inversión rápidamente, como para el que lo contrata, debido a la alta capacidad de oferta y demanda que tiene el propio servicio.
  • Elasticidad y escalabilidad. La versatilidad propia de estos servicios permite a los clientes adaptar su cuota de servicio dependiendo de sus necesidades. Pudiendo regular especificaciones técnicas como la capacidad de almacenamiento contratada, la velocidad de transmisión de información, etc.
  • Supervisión del servicio. Los servicios contratados serán siempre monitorizados y supervisados tanto por el prestador del servicio como por el propio usuario del mismo para garantizar un servicio efectivo. Esta posibilidad dota al servicio de mucha transparencia en cuanto a que el usuario podrá conocer en todo momento el estado del servicio que ha contratado y configurarlo a su antojo según las necesidades que tenga.

os, deriva en que estos operadores deban cumplir con las medidas de prevención del fraude, registrarse en el Banco de España, y conservar los datos de sus clientes. No obstante, no debemos olvidar, que una de las principales características esenciales del blockchain (sistema de registro distribuido que sirve de una suerte de libro mayor de las transacciones en criptomonedas, entre otras funciones) es la anonimización mediante hashes de, los intervinientes. Por lo que parece complicado cumplir con las obligaciones que impone la Quinta Directiva, sin desvirtuar la naturaleza de la plataforma en si misma.

Estas características se evidenciarán en el servicio según la tipología de Cloud Computing que estemos contratando. Los tres principales tipos son:

Infraestructura como servicio o IaaS

El cliente contrata el uso de toda la infraestructura de hardware y software básica pero no tiene capacidad para gestionar ninguno de estos elementos. Se pone a su disposición la red de almacenamiento, redes y demás elementos básicos en donde el usuario disfruta de un entorno seguro de almacenamiento de sus datos y de una infraestructura de Cloud Computing óptima.

El cliente que adquiera este servicio tendrá control sobre los siguientes elementos de la estructura del Cloud Computing:

  • Aplicaciones en la nube
  • Datos
  • Software de ejecución o Runetime
  • Software intermedio o Middleware
  • Sistema operativo o O/S

Plataforma como servicio o PaaS

La plataforma como servicio se basa en ofrecer al usuario toda la capacidad de la infraestructura de Cloud Computing, quedando en manos del prestador del servicio todos los elementos más básicos del servicio de Cloud, junto con las tareas de soporte y mantenimiento. El usuario podrá gestionar las aplicaciones instaladas y desplegar en la nube aplicaciones que él mismo cree, de forma que se abstrae de todas las tareas vinculadas a la administración y gestión de la infraestructura del Cloud Computing pero manteniendo ciertas capacidades de gestión respecto a la propia plataforma en las que se ejecutan los softwares del cliente.

En esta modalidad, de los elementos del Cloud Computing, la empresa o usuario que adquiera este servicio tendrá control sobre los siguientes:

  • Aplicaciones en la nube
  • Datos

Software como servicio o SaaS

Por último, SaaS se impone como el servicio más accesible y entendido en el mercado, ofreciendo el uso de una aplicación que se ejecuta en una infraestructura Cloud a cambio de una contraprestación, que normalmente es económica.

En este modelo de servicio, el usuario no tiene capacidad de gestión de ninguno de los elementos que componen la infraestructura del Cloud Computing. Únicamente se tiene el control, limitado por el prestador del servicio, de las configuraciones de la aplicación o software contratado.

En definitiva, el Cloud Computing se establece como una nueva tecnología de gran relevancia en el mercado actual que permite a las entidades que la implementen crecer de forma exponencial y ser mucho más competitivas, gracias a la poca inversión que requiere, dependiendo de la modalidad del servicio que contratemos, y a la infraestructura de computación a la que acceden sin tener que llegar a afrontar los altos costes y amortización de las mismas. Sin embargo, al implementar tecnologías como el Cloud Computing, se deberá tener en cuenta que, siempre que se traten datos personales de ciudadanos o interesados europeos, se deberá cumplir igualmente con todas las obligaciones derivadas del Reglamento General de Protección de Datos, por lo que es recomendable contar con especialistas en la materia que puedan asesorar al cliente y garantizar el cumplimiento de los altos niveles de exigencia que impone la normativa europea en la materia.